sábado, 27 de octubre de 2012




GENOVAS CHARALEÑAS
¿Quiere consentir su paladar? ¡Cómase una Génova!

VICTOR DANIEL SANCHEZ MANRIQUE


Hacia el año de 1929 una madre le hereda a su hija  Zoraida la receta de uno de los  mejores platos Charaleño: “las génovas”. Doña Zoraida Reyes de Carreño decidió continuar con el negocio de las genovas junto con su esposo Luis Carreño,  el cual abrió puntos de comercialización  en Charalá, en San Gil en un lugar llamado la Pola y en Bogotá  hace 35 años.

Gracias  a este negocio,  doña Zoraida y don Luis sacaron adelante a su familia conformada por 3 hijos y 1 hija; pues de las génovas dependía la sustentación económica de la familia.
Los 3 hijos varones de doña Zoraida y don Luis ayudaban en la elaboración de las genovas,  ellos eran los encargados de comprar de 100 a 150 libras de carne para desgrasarlas y picarlas manualmente. Los 3 varones también tenían que ayudar  a embutir las génovas, mientras que doña Zoraida, don Luis y su hija se dedicaban a amarrarlas para luego ser distribuidas en Charalá, San Gil y Bogotá.

Puesto que ésta era una empresa familiar todos estaban vinculados en la elaboración; con el tiempo lograron destacarse y ser reconocidos por hacer las mejores génovas,  no solo a nivel local sino también  a nivel  regional, convirtiéndose  en un icono de la cocina tradicional Charaleña.




De los cuatro hijos, el más interesado en aprender el oficio de preparar las génovas ha sido el señor Guillermo Carreño Reyes, más conocido como Yemo.  En 1996 un hermano de Yemo se encontraba en la ciudad de Bogotá, su hermana se había casado y su otro hermano estaba muy pequeño. Sus padres decidieron enseñarle a hacer las génovas  y, mientras estudiaba también se ponía al frente del negocio. Por lo tanto, de cuatro hijos el único que sabe la receta es Guillermo.

Hacia el 2000, fallece la señora Zoraida y tan solo 10 meses después en Agosto de 2001, fallece don Luis, su padre. Cuando todo esto paso, se corrió el rumor de que la receta de las génovas se había perdido y poco a poco se fue cambiando ese pensar porque Yemo continuó con la tradición familiar. Durante un tiempo, Guillermo se fue a vivir a San Gil, pero volvió a correr el mismo rumor: las génovas iban a desaparecer,  pero para sorpresa de la gent,e Yemo no dejaría que esta tradición se perdiera y continuó con la producción de este manjar.

Yemo, en su afán de dar  a conocer las génovas, y de ampliar su negocio, decide ir  a la inauguración del éxito en Bucaramanga  a promocionar su producto. Sin embargo para entrar a este mercado  le exigieron una producción de más de cien mil génovas semanales, registro del INVIMA, ponerles preservativos, empaques de plástico y congelarlas. 

Pero para él no  fue fácil aceptar el trato por varias razones, la principal la pérdida del sabor tradicional, puesto que es un producto artesanal,   la capacidad de producción limitada y la cantidad de trabajo para sacar más de  cien mil génovas semanales. 

Así las cosas, Yemo olvida la idea de ampliar la producción a gran escala y se concentra en fortalecer la producción local  artesanal.  Piensa en no dejar de fabricar sus génovas porque  para él, María y Blanca sus colaboradoras, es muy importante que las personas de pueblos vecinos, vengan a conocer y comer su producto, y que esto además sea un  atractivo turístico para Charalá. Lo que se ha logrado con el transcurso del tiempo ha sido el buen reconocimiento del pueblo por sus embutidos.

 Yemo decide acabar con la distribución del producto a sus clientes de Bogotá y San Gil  por razones personales. Fortalece en cambio el comercio local, obteniendo buen resultado al mejorar sus ventas en  un muy buen porcentaje.

Hasta la fecha, Yemo continúa con la producción de génovas convirtiéndose en la tercera generación consecutiva que las elabora y comercializa, manteniendo su calidad, su sabor, su empaque natural y lo más importante, su higiene.

Ya que es un producto elaborado 100% natural y siendo todavía las afamadas y reconocidas génovas charaleñas, siendo el referente que a Charalá se va a comer las mejores Génovas convirtiéndose esto más que en un simple producto de un legado familiar, en un producto de reconocimiento familiar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario